¿Hay personas descritas en la Palabra que han vivido y están viviendo sin haber pasado por la muerte?
Estas son Enoc, Elías y Juan.
Tomaremos tiempo para examinar en qué consiste la experiencia y el mérito de cada uno de ellos, para que se les concediera este precioso don — vida sin muerte.
De Enoc hay poco escrito, porque vivió antes del diluvio, de Elías más, y de Juan hay hechos escritos, como tema para reflexión y hechos que necesitan ser analizados. Y ahora primero presentaré a Enoc:
Génesis 5
23 Y fueron todos los días de Enoc trescientos sesenta y cinco años.
24 Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios.
¿Qué significa creer y caminar con Dios? Esto significa tener confianza en los principios y reglas dados por Dios y cumplir con ellos, así como aplicarlos hacia ti mismo y hacia los demás. Es decir, vivir en armonía tanto contigo mismo como con los demás y así sembrar equilibrio y unidad en la sociedad. Sostenerse a la moral, el honor y la justicia.
Hebreos 11
5 Por la fe Enoc fue traspuesto para no ver muerte, y no fue hallado, porque lo traspuso Dios; y antes que fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios.
De los siguientes versículos entendemos algo muy importante sobre Enoc — él describe muy exactamente las marcas características de la cizaña y las compara con las del trigo.
Judas 1
10 Pero éstos blasfeman de cuantas cosas no conocen; y en las que por naturaleza conocen, se corrompen como animales irracionales.
11 ¡Ay de ellos! porque han seguido el camino de Caín, y se lanzaron en el error de Balaam por recompensa, y perecieron en la contradicción de Coré.
12 Estos son manchas en vuestros ágapes, que comiendo con vosotros se apacientan a sí mismos sin temor; nubes sin agua, llevadas de acá para allá por los vientos; árboles marchitos como en otoño, sin fruto, dos veces muertos y desarraigados;
13 fieras ondas del mar, que espuman su propia vergüenza; estrellas errantes, para las cuales está reservada eternamente la oscuridad de las tinieblas.
14 De éstos también profetizó Enoc, séptimo desde Adán, diciendo: He aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares,
15 para hacer juicio contra todos, y dejar convictos a todos los impíos de todas sus obras de impiedad, que han hecho impíamente, y de todas las cosas duras que de él han hablado los pecadores impíos.
16 Estos son murmuradores, querellosos, que andan según sus propios deseos, cuya boca habla cosas infladas, adulando a las personas para sacar provecho.
17 Pero vosotros, amados, tened memoria de las palabras que antes fueron dichas por los apóstoles de nuestro Señor Jesucristo;
18 los que os decían: En el postrer tiempo habrá burladores, que andarán según sus malvados deseos.
19 Estos son los que causan divisiones; los sensuales, que no tienen al Espíritu.
20 Pero vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo,
21 conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna.
22 A algunos que dudan, convencedlos.
23 A otros salvad, arrebatándolos del fuego; y de otros tened misericordia con temor, aborreciendo aun la ropa contaminada por su carne.
24 Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría,
25 al único y sabio Dios, nuestro Salvador, sea gloria y majestad, imperio y potencia, ahora y por todos los siglos. Amén.
En estos versículos se señalan claramente las marcas características de la cizaña, en contraste con la pureza espiritual de Enoc. Hay una comparación de cizaña y trigo y las consecuencias de sus acciones, tanto para unos como para otros.
Conclusión:
De los versículos entendemos que Enoc observó los caminos de Dios y agradó a Dios, por lo tanto no vio la muerte y el Señor lo llevó a Sí. Reconoció claramente los caracteres de la cizaña y los del trigo. Dividió correctamente el bien del mal.
Acerca de Elías:
Vivió en los tiempos de Samaria. Una ciudad que estaba ubicada en el medio de Palestina (seis millas al noroeste de Siquem). Fue construida por Omri, rey de Israel, (alrededor del 920 a.C.), y nombrada en honor a Semer, el propietario anterior de la colina donde se construyó la ciudad. Esta ciudad se convirtió en la residencia habitual de los reyes de Israel, en lugar de Siquem y Tirsa (las capitales anteriores). La ciudad fue adornada con edificios públicos. Acab construyó allí una casa de marfil y un templo a Baal. Los profetas a menudo lo reprendían por su idolatría. Los sirios la sitiaron dos veces. Finalmente Sargón, rey de Asiria, tomó y destruyó la ciudad, y llevó a sus habitantes al cautiverio (721 a.C.).
Los héroes que participan en la historia del hecho y los eventos concernientes a la vida de Elías son los siguientes:
Acab reinó sobre Israel y reinó 22 años. Su reinado se caracterizó por grandes males, así como el de su esposa Jezabel. Acab es rey de Israel, que gobernó alrededor del 870 – 850 a.C. Según la Biblia se casa con Jezabel, quien tiene gran influencia sobre él y trata de imponer la adoración a Baal en Israel.
1 Reyes 16
30 Pero Acab hijo de Omri hizo lo malo ante los ojos de Jehová, más que todos los que reinaron antes de él.
31 Y fue, porque tuvo por cosa ligera andar en los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, y tomó por mujer a Jezabel hija de Et-baal rey de los sidonios, y fue y sirvió a Baal, y lo adoró.
32 Y levantó altar a Baal en el templo de Baal que él edificó en Samaria.
33 Hizo también Acab una imagen de Asera, haciendo así Acab más que todos los reyes de Israel que reinaron antes de él, para provocar a ira a Jehová Dios de Israel.
Jezabel mata a los profetas del Señor, y Acab mata a Nabot, simbolizando a Jesucristo y toma su viña (somete a la iglesia y se convierte en parte de cultos satánicos).
En los extractos publicados Dios explica que Acab simboliza a Satanás en su segunda persona — bestia, poder terrenal. Satanás logra lo mismo en tiempos del Nuevo Testamento, cuando usa el poder terrenal para someter a la iglesia del Nuevo Testamento.
De Elías, quien vivió después del diluvio, antes de Cristo hay más hechos presentados.
En el tiempo cuando Elías vivió en Samaria había una gran sequía y hambre. Jezabel la esposa del rey Acab persiguió y mató a los profetas de Dios. Abdías siervo de Acab salva a 100 profetas siervos de Dios de la persecución de Jezabel y de su odio contra los siervos de Dios.
Se muestra la actitud radicalmente diferente de Acab y de Abdías hacia Elías. El rey Acab es siervo de los idólatras de Baal. Para Acab Elías es un alborotador y molesta a Israel, y para Abdías, Elías es un hombre digno de respeto. Elías en respuesta muestra el papel dañino de los seguidores de Baal, o los llamados baalitas. Se muestra la determinación responsiva de Elías para probar cuál Dios es el verdadero y con quién las personas deben conformarse si quieren tener condiciones climáticas normales para la vida. Y así Elías reúne a todos los cuatrocientos cincuenta profetas de Baal, y a los cuatrocientos profetas de Asera, que están bajo la protección de Jezabel. Y actúa muy honestamente, porque pone una apuesta, apostando su vida contra la de ellos. Cuyo Dios es verdaderamente Dios, se manifestará y escuchará la oración de Su Profeta. Si el dios verdadero es Baal, escuchará a los baalitas y aceptará su sacrificio, enviando fuego sobre el toro como señal de que acepta su sacrificio. Si el Dios de Elías es verdadero, Él enviará fuego para aceptar el sacrificio de Su profeta.
A partir de entonces los eventos se desarrollan obviamente a favor del Verdadero siervo del Señor. Sigue el cumplimiento de la apuesta — no Elías pierde la vida, sino los profetas de Baal. Cuando la causa de los males que traen desolación, mal clima, mala salud, falta de comida, falta de agricultura y ganadería, de energía, moral y paz en la tierra es destruida, entonces todo, como consecuencia se restaura a nuestro alrededor y en nosotros con la ayuda del Espíritu. Elías dice: Prended a los profetas de Baal. Que ninguno escape. Los prendieron, y Elías los hizo descender al arroyo de Cisón, y allí los mató. Y aunque mató, todavía es justo por lo cual es recompensado. El objetivo del diablo es que el Espíritu de Elías no venga. Es decir, la separación de cizaña y trigo, si es de DIOS debe ser por Espíritu, ¡no por ley!
Porque esta separación que hizo Elías puede suceder solo y únicamente con el Espíritu de Dios.
1 Reyes 18
2 Y fue Elías a presentarse a Acab. Y había grande hambre en Samaria.
4 (Porque Jezabel había destruido a los profetas de Jehová, y Obadías había tomado cien profetas y los había escondido, cincuenta en una cueva y cincuenta en otra, y los sustentaba con pan y agua).
7 Y estando Obadías en el camino, he aquí Elías le salió al encuentro; y él le conoció, y postróse sobre su rostro, y dijo: ¿No eres tú mi señor Elías?
17 Y como Acab vio a Elías, díjole Acab: ¿Eres tú el que alborotas a Israel?
18 Y él respondió: Yo no he alborotado a Israel, sino tú y la casa de tu padre, dejando los mandamientos de Jehová, y siguiendo a los Baales.
19 Envía pues ahora y júntame a todo Israel en el monte Carmelo, y los cuatrocientos y cincuenta profetas de Baal, y los cuatrocientos profetas de los bosques, que comen de la mesa de Jezabel.
20 Entonces Acab envió a todos los hijos de Israel, y juntó a los profetas en el monte Carmelo.
21 Y acercándose Elías a todo el pueblo, dijo: ¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos? Si Jehová es Dios, seguidle; y si Baal, id tras él. Y el pueblo no respondió palabra.
22 Y Elías dijo al pueblo: Yo solo he quedado profeta de Jehová; y los profetas de Baal son cuatrocientos y cincuenta hombres.
23 Dénsenos pues dos bueyes, y escójanse ellos uno, y córtenlo en pedazos, y pónganlo sobre leña, y no pongan fuego debajo; y yo prepararé el otro buey, y lo pondré sobre leña, y no pondré fuego debajo.
24 Invocad luego vosotros el nombre de vuestros dioses, y yo invocaré el nombre de Jehová; y el Dios que respondiere por fuego, ése sea Dios. Y todo el pueblo respondió diciendo: Bien dicho.
25 Y dijo Elías a los profetas de Baal: Escogeos un buey, y preparadlo vosotros primero, pues que sois muchos; e invocad el nombre de vuestros dioses, mas no pongáis fuego debajo.
26 Y ellos tomaron el buey que les fue dado, y lo prepararon, e invocaron el nombre de Baal desde la mañana hasta el mediodía, diciendo: ¡Baal, respóndenos! Mas no hubo voz, ni quien respondiese; y ellos andaban saltando cerca del altar que habían hecho.
27 Y aconteció al mediodía, que Elías se burlaba de ellos, diciendo: Gritad en alta voz, porque es dios; quizá está meditando, o tiene algún empeño, o va de camino; quizá duerme, y despertará.
28 Y ellos clamaban a grandes voces, y se sajaban con cuchillos y con lancetas conforme a su costumbre, hasta chorrear la sangre sobre ellos.
29 Y cuando pasó el mediodía, y ellos profetizaron hasta la hora de ofrecerse el sacrificio, no hubo voz, ni quien respondiese, ni quien escuchase.
30 Entonces dijo Elías a todo el pueblo: Acercaos a mí. Y todo el pueblo se le acercó; y él restauró el altar de Jehová que estaba arruinado.
31 Y tomando Elías doce piedras, conforme al número de las tribus de los hijos de Jacob, al cual había sido dirigida palabra de Jehová diciendo: Israel será tu nombre;
32 Edificó con las piedras un altar en el nombre de Jehová; después hizo una zanja alrededor del altar, como de dos medidas de grano.
33 Y puso la leña, cortó el buey en pedazos, y lo puso sobre la leña.
34 Y dijo: Llenad cuatro cántaros de agua, y derramadla sobre el holocausto y sobre la leña. Y dijo: Hacedlo otra vez. Y otra vez lo hicieron. Dijo: Hacedlo la tercera vez. Y lo hicieron la tercera vez.
35 Y el agua corría alrededor del altar, y también se llenó de agua la zanja.
36 Y cuando llegó la hora de ofrecerse el holocausto, el profeta Elías se acercó y dijo: Jehová Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, sea hoy manifiesto que tú eres Dios en Israel, y que yo soy tu siervo, y que por mandato tuyo he hecho todas estas cosas.
37 Respóndeme, Jehová, respóndeme, para que conozca este pueblo que tú, oh Jehová, eres el Dios, y que tú vuelves atrás el corazón de ellos.
38 Entonces cayó fuego de Jehová, y consumió el holocausto, la leña, las piedras y el polvo, y aun lamió el agua que estaba en la zanja.
39 Viéndolo todo el pueblo, cayeron sobre sus rostros, y dijeron: ¡Jehová es el Dios! ¡Jehová es el Dios!
40 Y Elías les dijo: Prended a los profetas de Baal, para que no escape ninguno. Y ellos los prendieron; y los llevó Elías al arroyo de Cisón, y allí los degolló.
41 Entonces Elías dijo a Acab: Sube, come y bebe, porque una lluvia grande se oye.
42 Acab subió a comer y a beber. Y Elías subió a la cumbre del Carmelo, y postrándose en tierra, puso su rostro entre las rodillas.
43 Y dijo a su criado: Sube ahora, y mira hacia el mar. Y él subió, y miró, y dijo: No hay nada. Y él le volvió a decir: Vuelve siete veces.
44 A la séptima vez dijo: Yo veo una pequeña nube como la palma de la mano de un hombre, que sube del mar. Y él dijo: Ve, y di a Acab: Unce tu carro y desciende, para que la lluvia no te detenga.
45 Y aconteció entretanto, que los cielos se oscurecieron con nubes y viento, y hubo una gran lluvia. Y subiendo Acab, vino a Jezreel.
46 Y la mano de Jehová estuvo sobre Elías, el cual ciñó sus lomos, y corrió delante de Acab hasta llegar a Jezreel.
Y por lo tanto por el hecho que Elías realizó es recompensado con Vida sin muerte. Esta es la separación del bien y del mal. El mal es justamente castigado, para proteger a todos los que quieren ser normales y vivir con principios y leyes divinos. Este es el amor que muestra misericordia al trigo y justicia a la cizaña. Por lo tanto se dice que Dios es misericordioso y justo y Él es longánime, pero no olvida. ¡AMÉN!
Conclusión:
Elías reconoció quiénes eran los baalitas e hizo una apuesta con ellos. Después de que Elías mostró quién es el Dios Verdadero, con lo cual ganó la apuesta, Elías mató a todos los baalitas. Elías tenía conocimiento del bien y del mal. Fue intransigente con el mal, porque si no lo hubiera sido, muchas víctimas inocentes habrían perecido de hambre y sequía. Hizo esto porque amaba a las personas, para proteger a los inocentes y engañados hijos de Dios.